Google+ LA PERSONA DE CRISTO

EL DIOS QUE YO CONOZCO

1.08. Revelación x Especulación

Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios”. (1 Cor. 2:6-11).

La revelación es una iniciativa y un acto exclusivo de Dios. Los seres humanos tenemos el privilegio de escoger servir a un Dios que decidió revelarse a nosotros, pero no tenemos absolutamente ninguna participación en la revelación.

La revelación no es creación o invención de algo nuevo, sino la manifestación de lo que era antes de ser dado a conocer, lo cual escapaba al conocimiento de los seres humanos. "Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre" (Deut. 29:29).

La Biblia estaba destinada a ser una guia para todos aquellos que deseasen conocer la voluntad de su Creador. Dios dio a los hombres la firme palabra profética; ángeles, y hasta el mismo Cristo, vinieron para dar a conocer a Daniel y a Juan las cosas que deben acontecer en breve.

Las cosas importantes que conciernen a nuestra salvación no quedaron envueltas en el misterio. No fueron reveladas de manera que confundan y extravíen al que busca sinceramente la verdad. La Palabra de Dios es clara para todos aquellos que la estudian con espíritu de oración. Toda alma verdaderamente sincera alcanzará la luz de la verdad. "Luz está sembrada para el justo." (Salmo 97:11.) Y ninguna iglesia puede progresar en santidad si sus miembros no buscan ardientemente la verdad como si fuera un tesoro escondido.

Los alardes de "liberalidad" ciegan a los hombres para que no vean las asechanzas de su adversario, mientras que éste sigue trabajando sin cesar y sin cansarse hasta cumplir sus designios. Conforme va consiguiendo suplantar la Biblia por las especulaciones humanas, la ley de Dios va quedando a un lado, y las iglesias caen en la esclavitud del pecado, mientras pretenden ser libres.

Para muchos, las investigaciones científicas se han vuelto maldición. Al permitir todo género de descubrimientos en las ciencias y en las artes, Dios ha derramado sobre el mundo raudales de luz; pero aun los espíritus más poderosos, si no son guiados en sus investigaciones por la Palabra de Dios, se extravían en sus esfuerzos por encontrar las relaciones existentes entre la ciencia y la revelación.

Los conocimientos humanos, tanto en lo que se refiere a las cosas materiales como a las espirituales, son limitados e imperfectos; de aquí que muchos sean incapaces de hacer armonizar sus nociones científicas con las declaraciones de las Sagradas Escrituras. Son muchos los que dan por hechos científicos lo que no pasa de ser meras teorías y elucubraciones, y piensan que la Palabra de Dios debe ser probada por las enseñanzas de "la falsamente llamada ciencia." (1 Timoteo 6:20.) El Creador y sus obras les resultan incomprensibles; y como no pueden explicarlos por las leyes naturales, consideran la historia bíblica como sí no mereciese fe.

Los que dudan de la verdad de las narraciones del Antiguo Testamento y del Nuevo, dan a menudo un paso más y dudan de la existencia de Dios y atribuye poder infinito a la naturaleza. Habiendo perdido su ancla son arrastrados hacia las rocas de la incredulidad.

Es así como muchos se alejan de la fe y son seducidos por el diablo. Los hombres procuraron hacerse más sabios que su Creador; la filosofía intentó sondear y explicar misterios que no serán jamás revelados en el curso infinito de las edades. Si los hombres se limitasen a escudriñar y comprender tan sólo que Dios les ha revelado respecto de si mismo y de sus propósitos, llegarían a tal concepto de la gloria, majestad y poder de Jehová, que se darían cuenta de su propia pequeñez y contentarían con lo que fue revelado para ellos y sus hijos.

Una de las seducciones magistrales de Satanás consiste en mantener a los espíritus de los hombres investigando y haciendo conjeturas sobre las cosas que Dios no ha dado a conocer y que no quiere que entendamos.

Así fue como Lucifer perdió su puesto en el cielo. Se indispuso porque no le fueron revelados todos los secretos de los designios de Dios, y no se fijó en lo que le había sido revelado respecto a su propia obra y al elevado puesto que le había sido asignado. Al provocar el mismo descontento entre los ángeles que estaban bajo sus órdenes, causó la caída de ellos. En nuestros días trata de llenar las mentes de los hombres con el mismo espíritu y de inducirlos además a despreciar los mandamientos directos de Dios.

Los que no quieren aceptar las verdades claras y contundentes de la Biblia están siempre buscando fábulas agradables que tranquilicen la conciencia. Mientras menos apelen a espiritualidad, a la abnegación y a la humildad las doctrinas presentadas, mayor es la aceptación de que gozan. Esas personas degradan sus facultades intelectuales para servir sus deseos carnales. Demasiado sabias en su propia opinión par escudriñar las Santas Escrituras con contrición y pidiendo ardientemente a Dios que las guíe, no tienen escudo contra el error.

Satanás está listo para satisfacer los deseos de sus corazones y poner las seducciones en lugar de la verdad. Fue así como el papado estableció su poder sobre los hombres; y al rechazar la verdad porque entraña una cruz, los protestantes siguen el mismo camino. Todos aquellos que descuiden la Palabra de Dios para procurar su comodidad y conveniencia, a fin de no estar en desacuerdo con el mundo, serán abandonados a su propia suerte y aceptarán herejías condenables que considerarán como verdad religiosa.


Los que rechacen voluntariamente la verdad concluirán por aceptar todos los errores imaginables; y alguno que mire con horror cierto engaño aceptará gustosamente otro.

El apóstol Pablo, hablando de una clase de hombres que "no recibieron el amor de la verdad para ser salvos," declara: "Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira; a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia." (2 Tesalonicenses 2:10-12).

En vista de semejante advertencia nos incumbe ponernos en guardia con respecto a las doctrinas que recibimos. "Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre" (Deut. 29:29).

1.07. Misterio

"E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:
Dios fue manifestado en carne,
Justificado en el Espíritu,
Visto de los ángeles,
Predicado a los gentiles,
Creído en el mundo,
Recibido arriba en gloria". 1 Tim. 3:16.

καὶ ὁμολογουμένως μέγα ἐστὶν τὸ τῆς εὐσεβείας μυστήριον· Θεὸς ἐφανερώθη ἐν σαρκί ἐδικαιώθη ἐν πνεύματι ὤφθη ἀγγέλοις ἐκηρύχθη ἐν ἔθνεσιν ἐπιστεύθη ἐν κόσμῳ ἀνελήφθη ἐν δόξῃ

μυστήριον [mustêrion], en el griego clásico significa "cosa oculta", "secreto". Se relaciona con μυστης mustês, "iniciado en los misterios". La flexión verbal μυεω mueô significa "iniciar", y se relaciona con μυω muô, "cerrar, especialmente ojos y boca”.

μυστηριον [mustêrion] entre los paganos significaba secretos o doctrinas secretas que sólo debían ser dadas a conocer a los que habían sido especialmente iniciados. Era el término técnico para las celebraciones y los ritos secretos, y también para los elementos simbólicos y los ornamentos que usaban en esas ceremonias religiosas.

La palabra "misterio", como la usaban originalmente los cristianos, no significaba algo que no podia ser entendido sino algo que solo podian entenderlo "los iniciados", es decir, los que tenian el derecho de saber. Por eso Jesús les dijo a sus discípulos que les era "dado saber los misterios del reino de los cielos" (Mat. 13:11), pero no a las multitudes.

En el NT μυστηριον [mustêrion] se refiere a algo que Dios desea hacer conocer a aquellos que están dispuestos a recibir su revelación, y no a algo que El desea mantener en secreto.

En los escritos de Pablo μυστηριον [mustêrion] tiene el significado de algo que, aunque no se puede entender plenamente sólo mediante la razón, ahora ha sido dado a conocer por medio de la revelación divina.

"Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe" (Rom. 16:25, 26)

"Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria" (1 Cor 2:7).

"que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo" (Efe. 3:3-4).

Pablo consideraba que tenía la misión de hacer conocer el misterio "que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos" (el plan de salvación - Rom. 16:25; cf. 1 Cor. 2:7, Efe. 3:3-4).

El propósito eterno de Dios de redimir al hombre en Cristo ahora ha sido declarado en el cristianismo.

De ese modo Pablo describe toda la revelación cristiana como un misterio (Rom. 16:25; 1 Cor. 2: 7-10; Efe. 1: 9; 6: 19; Col. 1: 26; 2: 2; 1 Tim. 3: 9).

Aplica el término:
(1) a la encarnación de Cristo (1 Tim. 3:16),

(2) a la unión de Cristo con su iglesia simbolizada mediante el casamiento (Efe. 5: 32),

(3) a la transformación de los santos cuando Cristo venga por segunda vez (1 Cor. 15: 51),

(4) a la oposición del anticristo (2 Tes. 2: 7) y, especialmente,

(5) a la admisión de los gentiles en el reino de Cristo (Rom. 16:25-26; Efe. 3: 1-6; Col. 1: 26-27).

(En Apoc. 1:20; 17:5, 7 se refiere a un símbolo que debe ser interpretado para que pueda ser bien comprendido).

“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles” (Rom. 11:25). (El misterio que Pablo está declarando aqui es el propósito de Dios de salvar en su reino tanto a los judíos como a los gentiles. El endurecimiento de Israel será usado de alguna manera y en una forma que está más allá de la comprensión humana (Rom. 11:33), para dar lugar a la culminación de ese plan divino.

1.06. Y serán todos enseñados de Dios

“Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí”. Juan 6:45.

Y serán todos enseñados de Dios

Esta cita está tomada de Isaias 54:13 “Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos”. Pero no sigue exactamente ni el texto hebreo ni a la LXX. En Juan 6:45 provablemente fue adaptada para que concordara con el contexto.

Hijos

Esta palabra se emplea comúnmente en hebreo para referirse a la descendencia, sin tener en cuenta la edad. Abarca a niños y mayores. Aquí se refiere a todos los judíos, como "hijos" de su madre Jerusalén.

Enseñados por Jehová

Hasta ese momento, debido a su extravío, los judíos habían rechazado la instrucción de Jehová:

“Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos [la relación entre Dios y su pueblo ha sido la de un padre con su hijo. Todo lo que un padre puede hacer en favor de su hijo, Dios lo ha hecho en favor de su pueblo. Por haber sido objeto de este cuidado paternal, el pueblo de Dios debería haber aceptado las responsabilidades filiales juntamente con sus privilegios], y los engrandecí, y ellos se rebelaron [rehusaron someterse a la autoridad de su Padre celestial y no hicieron caso de lo que él requería de ellos] contra mí”. Isaias 1:2.

En adelante, después de la restauración, estarían dispuestos a ser enseñados de Dios.

Paz

El bienestar completo, tanto del corazón, la mente, el cuerpo, como de la relación con los demás.

Los antiguos intérpretes judíos entendían este pasaje de Isaías como una profecía de la obra de Dios en el día cuando viniera el Mesías. La aplicaban a si mismos. Se jactaban de que Dios era su maestro. Pero Jesús demostró cuán vano era este aserto; porque dijo: "Todo aquel que oyó del Padre, y aprendió de él, viene a mí."

Únicamente por Cristo podían ellos recibir un conocimiento del Padre. La humanidad no podía soportar la visión de su gloria. Los que habían aprendido de Dios habían estado escuchando la voz del Hijo, y en Jesús de Nazaret iban a reconocer a Aquel a quien el Padre había declarado por la naturaleza y la revelación. “Pero hay algunos de vosotros que no creen... Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.” Juan 6:64, 65.

El hecho de que Pedro discernía la gloria de Dios era evidencia de que se contaba entre los que habían sido "enseñados de Dios”.